289. Una aproximación a la relación entre imagen y pensamiento en los Escritos de Giacometti *, Miquel Ricart, 14-03-2020

289. Una aproximación a la relación entre imagen y pensamiento en los Escritos de Giacometti *, Miquel Ricart, 14-03-2020

Yo no conocía los Escritos de Giacometti hasta que leí el libro de Matti Megged Diálogo en el vacío y otros escritos de la editorial Machado Grupo de Distribución, S.L. 2009. Que Giacometti fue un gran escultor se comprueba observando esculturas tales como “El Carro” “Hombre paseando”, “Gato”, “Busto de Diego”, entre otras.

Además de artista, Giacometti fue un gran intelectual, un profundo pensador. Ahora que he leído sus Escritos, he creído que sería muy intere-sante elegir de entre todos sus pensa-mientos aquellos que a mi juicio son más atractivos, más densos en sus conceptos.

Me he permitido insertar unos comentarios y anotaciones a tan espléndidos textos. Giacometti tenía para mí una carac-terística fundamental como pensador: una visión crítica de la realidad, una visión profunda. Estas que incluyo a continuación son partes de sus escritos (las que van en cursiva) a las que siguen mis comentarios.

1. “Doy vueltas en el vacío y miro el espacio”.

El vacío al que se refiere nuestro autor debe entenderse probablemente más como un “vacío intelectual o creativo” que como un “vacío físico”. Sin embargo, ambas posibilidades son asumibles. En cuanto al espacio, quizá se refiera al espacio infinito.

2. “Sólo puedo hablar indirectamente de mis esculturas y decir parcialmente qué las ha motivado”.

Ciertamente, cualquier autor sólo puede opinar de forma indirecta de sus obras y de la calidad de las mismas, para evitar criterios subjetivos de valoración, tan fácilmente erróneos. Al autor le corresponde únicamente realizar la obra y que la misma supere su propia autocrítica. A partir de este momento sólo puede aportar criterios no-valorativos.

3. “El único elemento permanente y positivo en Callot es el vacío, el gran vacío abierto en el que sus personajes gesticulan, se exterminan y se anulan”.

El vacío al que vuelve a aludir Giacometti quizá sea también aquel relacionado con la angustia que produce la nada existencial.

4. “Esto me llevaría a hablar de la dimensión de las cabezas, de la dimensión de los objetos, de las relaciones y las diferencias entre objetos y seres vivos”.

La conceptualización de la forma de las obras por sus autores es subjetiva en su mayor parte y pertenece a la intimidad del artista o autor. Y en consecuencia depende de factores emo-cionales impredecibles. ¿Cuáles serían, según Giacometti, las diferencias entre los objetos y los seres vivos? Infiero que tales diferencias tendrían que ser la capacidad de pensar y de sentir exclusivas de los seres vivos.

5. “Las cabezas y las figuras me parecían reales si eran minúsculas”.

Se trata de la “percepción” que tiene Giacometti de las figuras.

A la percepción concreta de una visión (sea superficial o volumétrica) se suman conocimientos noconcretos y percep-ciones anteriores. Es el momento en que la forma “es ella misma para nosotros mismos”.

6. “…pero ahora no sé exactamente en qué punto me encuentro”.

Ello probablemente porque nuestro autor debía carecer –al menos cuando concibió la frase anterior– de puntos específicos de referencia. En realidad, la falta de puntos de referencia es una carencia tanto en el ámbito del pensamiento y del arte como en la mayoría de los procesos que tienen por objeto los valores, carencia que se vuelve más importante cuanto mayor es la trascendencia del aspecto a tratar.

7. “Ciertamente, practico la pintura y la escultura, y esto desde siempre, desde la primera vez que dibujé y pinté, para morder la realidad, para defenderme, para alimentarme, para crecer; crecer para defenderme mejor, para atacar mejor, para agarrarme con uñas y dientes…”

Señala en este maravilloso párrafo el escultor suizo sus convicciones más profundas, las cuales constituyen el andamiaje de la fuerza de su voluntad, voluntad que se manifiesta ante un mundo adverso, y también en su lucha vital por sobrevivir, en su deseo de querer seguir adelante, en su intento de superar tantos obstáculos que a menudo parecen imposibles de ser superados…

8. “Fuera ya del tiempo, él (Braque) se sitúa en el espacio”.

La no temporalidad implicaría una situación determinada del artista, o de su obra, o quizá de ambos, en el espacio. Asigna Giacometti al espacio el carácter de atemporal, parece ser el lugar de la no-temporalidad y por tanto, en cierto sentido, un lugar de libertad. Eliminar el tiempo significa eliminar sus condicionantes, las limitaciones que éste implica en cualquier ser humano, incluyendo por tanto a los artistas.

9. “Me pregunta usted cuáles son mis intenciones en relación con la imaginería humana. No sé bien cómo responder a su pregunta”.

Y añade que el arte ha sido su medio para comprender su propia visión del mundo exterior.

La sensibilidad de Giacometti se hace patente en la diferencia entre el mundo exterior y el mundo interior, en su personalidad más íntima. Es una capacidad de análisis, de separación que va asociada con aquella voluntad de defensa y de autoprotección antes citada…

10. “Si lo veo todo gris, y en ese gris la multitud de colores que siento y que querría expresar, ¿por qué utilizar entonces otro color?”

Se trata aquí de establecer una identificación entre una parte de la forma (el color) y una parte del pensamiento (el sentimiento) del artista. El gris, por otra parte, es un color con un gran significado emotivo y expresivo. Es asimismo el color de la aceptación.

11. “Me parecía absurdo correr tras una cosa (la repre-sentación de la realidad) que estaba llamada al fracaso desde el principio”.

Y más adelante: Los artistas modernos… quieren poseer la sensación que tienen de la realidad más que la realidad misma.

A mi modo de ver, la “representación de la realidad” tiene, en los verdaderos artistas, no poco de interpretación, de expresión del sentimiento y de la manera de ver esa propia realidad. No se trata únicamente de formas y colores, de un proceso mimético de reproducción de lo que se ve. Se trata de añadir a la obra artística una parte de la propia sensibilidad del autor. La realidad, inicialmente objetiva, se subjetiviza parcialmente por la habilidad del artista.

12. “Sí, el arte me interesa mucho, pero la verdad me interesa infinitamente más…”

La verdad objetiva es la coincidencia de la expresión con lo que se quiere expresar, con lo expresado. Puesto que el arte es representación, existe una diferencia esencial entre éste y la verdad. Pese a ser cosas diferentes (arte y verdad) pueden relacionarse. Cosa diferente es que el arte sea “auténtico” es decir que exprese la voluntad y el sentimiento del artista. No sé si es así como pensaba Giacometti al respecto. Podría muy bien ser que Giacometti quisiera mencionar, en este punto y de forma explícita, el valor supremo de la verdad.

13. “Lo único que podríamos poseer es la apariencia”.

La apariencia tiene relación con la percepción. Es aquello que percibimos en primer lugar. ¿Percibimos sólo la apariencia? ¿Qué hay, si no, detrás de la apariencia? Según el Diccionario de la Lengua Española, la apariencia es “el aspecto exterior de una persona o cosa”. ¿No hay en realidad nada más? Yo creo que sí; detrás de la apariencia tiene que haber, como mínimo, la estructura oculta del objeto de la definición.

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* Escritos, Alberto Giacometti, Editorial Síntesis, S.A., 2009

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